¿Es posible hablar con los muertos?

Por: Pastor Miguel Albert

¿Es posible hablar con los muertos? Esta interrogante la hemos tenido desde los primeros hombres. Ha sido una inquietud durante generaciones, muchos incluso se han provisto de elementos, han perfeccionado «técnicas» para consultar a los seres que una vez vivieron y ya no están en este plano.

La necesidad de saber ¿Qué hay después de la muerte? es algo que está implícito en el ser humano, porque Dios, nuestro creador, sembró la eternidad en nuestro corazón. Fuimos diseñados para vivir para siempre. En este plano solo estamos de pasada.

Veamos que dice el manual de instrucciones del hombre acerca de este polémico tema. La biblia, explícitamente, no lo determina. No hay un capitulo donde se diga «si» o «no» se puede hablar con los muertos, pero nos da una clara interpretación.

Rey Saúl consulta a una adivinadora (Bruja)

Nos remontamos a 1075 a.c. era la época del Rey Saúl sobre el pueblo de Israel. Samuel «El profeta» le indicó a Saúl, una serie de instrucciones, que posteriormente, este afanado las desobedecería.

Samuel era el instrumento mediante el cual Dios se comunicaba con Saúl. A través de él, Dios le había indicado lo que tenía que hacer, pero el Rey Saul hizo lo que quiso hacer, por lo que el Señor le dijo, por medio del mismo Profeta que «lo desechaba» como Rey de su pueblo.

El Rey incrédulo, tal vez al momento no le prestó atención, sin embargo, al tiempo notó que el favor de Dios ya no estaba con él. Samuel murió y quedó desprovisto de la guía y sabiduría de Dios. Por lo que se ocurrió consultar a una adivina.

Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación.

1 Samuel 28:8

En la Ley de Moisés, el Señor prohibió consultar a brujos, hechiceros, adivinadores a todos los que consultaban con los muertos.

A veces no pasa, que hemos perdido la fe, la confianza en Dios y estamos consultando otras cosas: viendo horóscopos, leyendo las manos, haciendonos «baños, tirando los caracoles y otros. A Dios no le gustan estás cosas.

El relato biblíco

Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos.

1 Samuel 28 15-19

En esa circunstancia: Samuel muerto, Jehová no le respondía, rodeado de un ejército de filisteos que lo iba a atacar, decidió, por medio de la adivina consultar a Samuel.

Entonces Saúl disfrazado con dos hombres que no especifica. Pero la mujer le pregunta ¿A quién te haré venir? Causa suspicacia que si era adivina ¿Por qué le pregunta?

Saúl le dice que quiere consultar a Samuel. Él le dijo lo que quería. La mujer le dijo que era un hombre viejo, con una capa y Saúl entendió que era Samuel. (La biblia literalmente dice que era Samuel).

En esa escena, Saúl entiende que está hablando con Samuel en teoría. Entonces se postra rostro en tierra (pierde visibilidad), mientras que la adivina empieza hablar.

Es preciso resaltar, que Samuel era reconocido, popular. No había nadie del pueblo de Israel que no conociera a Samuel. Era el Profeta de Dios y además había sido juez. Cuando Saúl le dijo que quería hablar con Samuel, entonces ya ella pudo saber lo que quería. Ella le dijo una descripción y entendió que era Samuel.

Seguramente, en ese momento ya las personas sabían que Jehová había dejado a Saúl. Ella simplemente le había dicho todo lo que ya se sabía. David iba a ser el nuevo Rey.

En la ley de Moisés (Deu 18:10) (antes de Saúl) ya Dios había establecido que era abominación consultar a muertos. Entonces… ¿Creen que Dios se va a contradecir? ¿Va a usar una adivinadora para dar palabra? «Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta» Números 23:19.

Los muertos no pueden cantar alabanzas al Señor, porque han entrado en el silencio de la tumba

Salmos 115:17

Ya los muertos están muertos. No saben nada. No pueden hablar. Su memoria es puesta en el olvido.

 Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben nada ni esperan nada, pues su memoria cae en el olvido.

Eclesiástico 9:5

Los muertos están muertos. No nos jalan los pies. No nos están mirando del cielo. No nos cuidan. El único que nos guarda es Jehová.

Mitos de la antiguedad. No salen los muertos debajo de la cama. Las manifestaciones demoniacas son muy diferentes.

 Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio

Hebreos 9:27

Ahí la biblia dice textualmente que habló Samuel. Pero la Biblia también es un libro histórico. Contaba la historia. El libro de Samuel fue escrito por varios autores.

¿Quién escribió el libro? el espectador le contó a sus allegados o esas dos personas y se expresó el mensaje, el que está escribiendo la Biblia, en ese momento está narrando un hecho.

Él que escribió, solo está contando lo que sucedió. No lo está afirmando que es Samuel. Solo colocó lo que pasó.

¿Y porque decimos ésto?

Porque Dios no se contradice. No va a usar a una adivinadora para dar palabra.

Apartemos un poco la teoría. También pudo suceder que un demonio vino y poseyó a la adivinadora, habló y se hizo pasar por Samuel. Pero no era en ningún momento Samuel. Aclaremos eso, porque los muertos no pueden hablar con los vivos. Los muertos están «dormidos» hasta que venga el Señor Jesuscristo y tenga que comparecer ante el trono celestial.


Por falta de conocimiento perece el pueblo de Dios.

Osea 3:3

Es necesario que empecemos a entender y a ver las cosas como son.

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